Pedro Páramo se sitúa en el oeste de México entre las décadas de 1870 y 1920, periodo que abarca la dictadura de Porfirio Díaz, la Revolución y el levantamiento cristero. Rulfo expone la premisa de la novela en los tres primeros párrafos. El narrador inicial, Juan Preciado, viaja a un pueblo llamado Comala para cumplir una promesa hecha a su madre moribunda: reclamar el dinero que le debía su padre, el cacique local Pedro Páramo. Guiado por un arriero llamado Abundio Martínez (hijo ilegítimo del protagonista), Juan Preciado desciende al pueblo como si entrara en un inframundo mítico. Al acercarse a Comala, Abundio revela que Pedro Páramo murió años atrás.
Comala, devastada por Pedro Páramo y la violencia política, es un lugar lúgubre y sofocante. La primera habitante (física o fantasmal) que Juan Preciado ve es una mujer envuelta en su rebozo que se desvanece «como si nunca hubiera existido». Incapaz de soportar la atmósfera opresiva creada por Pedro Páramo, Juan Preciado muere asfixiado. La novela se centra entonces en el ascenso, el apogeo y la caída de su padre.
Pedro Páramo, cuyo nombre significa “roca” y “llanura estéril”, es un señor feudal cruel. Mujeriego y dueño de facto de las fértiles tierras que rodean Comala, se le asocia con la fecundidad; sin embargo, su vida y su muerte están marcadas por la fatalidad. Está la muerte de su padre, asesinado por error en una boda; la muerte de su hijo violador, arrojado de su caballo; y las numerosas muertes de las que Pedro Páramo es responsable.







