La vida del Zar está ligada a Rusia y los avatares del pueblo ruso. Muestra las virtudes y los defectos del pueblo y la nobleza; con los defectos es poco indulgente. La biografía ayuda también a conocer con cierto detalle el estallido y éxito de la revolución bolchevique. Sin embargo, algunos diarios utilizados como fuente componen retratos poco convincentes y con algunos rasgos contradictorios: algunas páginas de esos diarios están cargadas de subjetividad y enjuician a Nicolás y Alejandra a través del prisma de desavenencias personales y desencuentros, que siempre distorsionan la verdad.
El autor, por falta de recursos, observa la religiosidad de Nicolás y Alejandra sólo desde el punto de vista psicológico. Puede desorientar la valoración que hace de la piedad de la zarina. También está retratado Rasputín: es inquietante y desedificante, pero verdadero, y tuvo estrecha relación con la familia real.






