Fueron siempre los espíritus más libres los que buscaron una relación con el Evangelio de Juan, y que la han hallado. A menudo basta una palabra de este Evangelio para encender el alma y despertar en ella el destello divino. Tal vez despierta también una promesa como la que se puede escuchar en el diálogo del Señor con la samaritana, junto al pozo de agua, o en las oraciones de despedida en la santa cena, cuando se habla de la misión del Paráclito que habrá de guiarnos hacia la verdad plena. Se presiente que ha de existir aún otra forma del cristianismo, una forma futura.
Del Evangelio de Juan irradia una luz de conciencia de máxima claridad que se ha despojado enteramente del lustre de la inteligencia y que desea extender su valor vivificante sobre el mundo como bondad real. Sólo un esfuerzo incesante por el conocimiento o la ingenuidad del corazón son capaces de acercarse a un documento de esta índole.
- Prefacio
- El hacerse Hombre
- La Epifanía
- El Cristo cósmico
- El testigo de la luz
- Misterios de Pascua
- El verdadero cordero pascual
- La cena esenia
- Sobre la cronología del Evangelio
- Los tres años terrenales
- Las primeras señales
- El autotestimonio de Cristo
- Gradas del hacerse Hombre
- La victoria sobre la muerte
- El resucitador de los muertos
- Gólgota
- Los hechos de Pascua
- El Sumo Sacerdote de la Humanidad
- El pastor de las almas
- La noche de la despedida
- El sacerdocio de Melquisedec
- Notas y puntos de vista complementarios






