Mary Shelley es considerada como la primera mujer escritora británica de ciencia ficción, nacida en el año de 1797 en el seno de una familia de intelectuales, ya que su madre, Mary Wollstonecraft, era una pensadora feminista reconocida; y su padre, William Godwin, era un filósofo de la época. Su padre tuvo gran influencia en ella, y su madre de manera indirecta, ya que poco tiempo después de nacer su primera hija, murió de fiebre, por lo que su padre constantemente la llevaba al cementerio a leer encima de la lápida de su madre. Debido a esto, para el año de 1818, escribió Frankenstein, la cual es considerada como su mejor obra, que fue inspirada en una pesadilla que tuvo cuando tenía tan sólo 18 años de edad.
Frankenstein, o El Moderno Prometeo, es una historia que más que terror (como la clasifican en la actualidad debido a las similitudes con los monstruos clásicos del cine de terror) es más una novela de ciencia ficción que hace crítica a la curiosidad innata del hombre y las consecuencias que ésta puede tener, ya que muchas veces se rebasa el límite entre lo que es correcto y lo que no, entre lo moral y lo ético, y sobretodo, se puede notar la idea de jugar a ser Dios posee consecuencias graves.






