Las ediciones cubanas del Diario del Che en Bolivia publicadas en 1988 (destacando las investigaciones de Adys Cupull y Froilán González, y el testimonio del periodista Hernán Uribe) son valoradas como documentos históricos profundos. Ofrecen un registro crudo y desidealizado de la campaña guerrillera. [1, 2, 3]
Temas principales de los comentarios y análisis de estas ediciones:
- Veracidad y reportaje investigativo: En 1988, se profundizaron los análisis sobre cómo el diario se convirtió en un «botín de guerra», con copias en microfilme sacadas de Bolivia burlando a la CIA. Estas versiones aportaron contexto geopolítico sobre las implicaciones de inteligencia estadounidense en el terreno.
- El lado humano del Che: Lejos de la mitificación, los comentaristas resaltan que el diario expone las dificultades prácticas, los problemas logísticos, el deterioro de la salud del Che y el desgaste diario de la guerrilla. El tono es de calma y profunda convicción, incluso en los momentos más críticos.
- Punto de inflexión: Históricamente, estos libros marcan el fin de la etapa de efervescencia revolucionaria en América Latina iniciada tras 1959.







