La impactante experiencia de una librera que lo dejó todo para trasladarse a África y ayudar a los niños de ese continente.
En 1996 Katrin Rohde, propietaria de una gran librería en el norte de Alemania, lo abandonó todo y vendió todas sus propiedades para instalarse en Ouagadougou, capital de Burkina Faso, uno de los países más pobres de África.






