Estos escritos en los primeros años del cristianismo circulaban entre los fieles e incluso eran leídos públicamente en algunas iglesias.
La mayor parte de ellos fueron compuestos simplemente para completar las obras admitidas por la Iglesia como canónicas, con la intención de satisfacer deseos de los primeros cristianos, que deseaban saber más acerca de la familia de Jesús, de su infancia, de su muerte; es decir, sencillamente iluminar los años más oscuros, los silencios y las sombras de los Evangelios canónicos.






